Bajo este importante fundamento surgen algunos ingredientes que es bueno mirar:
A. Respeto y apoyo recíproco de los ministerios
Hemos sido enseñados a respetar a nuestros compañeros de la obra como verdaderos compañeros y amigos; sea grande o chiquito su ministerio. Hemos sido enseñados a apoyarnos mutuamente, por eso los obreros viajan desinteresadamente de una punta a la otra del país y del mundo si fuera necesario, para socorrer a un amigo que está caído, o para apoyarlo en cualquier necesidad de la obra. Cuando llegamos a un pueblo o ciudad nos sometemos al ministerio local, entendiendo que es el hombre que Dios puso allí; es la parte de mi cuerpo que está allí, y debo respetarla, quererla, amarla.
B. La hermandad entre las iglesias
Cuando los padres son amigos, los hijos también son amigos. Es hermoso ver por todos lados, especialmente en las famosas reuniones especiales o Conferencias que se celebran por todo el país, que las iglesias se visitan, se hospedan, comen juntos, participan juntos de la cena del Señor. Aquel obrero o pastor que se aísla, es responsable del aislamiento de su congregación. Dios nos ayude a acrecentar este sentido de cuerpo, para que cada vez más podamos ser uno, como es el deseo del Señor.
C. Sistema de Gobierno
El Movimiento Cristiano Misionero Maranatha es una institución eminentemente espiritual y como tal sostiene y reconoce para su funcionamiento un gobierno teocrático. Significa esto, que Dios gobierna a su pueblo a través de sus representantes, quienes el escogió, llamó y sostiene, hay un hombre de Dios para cada iglesia y es Dios quien gobierna a través de ellos en cada iglesia.
También hay un Presbiterio Nacional. El reconocimiento del Presbiterio como cuerpo de guía, consejo y disciplina. Separado de la parte legal y administrativa. No elegidos por asamblea, sino que desde su mismo seno, y buscando la guía del Espíritu Santo, van incorporando a sus integrantes. Se reconoce su función apostólica y profética, y su cobertura espiritual sobre pastores y obreros.
D. Paternidad y Cobertura
Hay iglesias en nuestro medio consideradas “Iglesias Madres”. Iglesias y sobre todo ministerios que han dado muchos obreros, se los prepara en el discipulado y luego de allí se los envía a la obra, se los apoya y se los visita. Esto fortalece la idea de paternidad. Es decir ese obrero está dependiendo del ministerio e iglesia que lo envió.
A esto podríamos llamar paternidad. Hay una relación de madre a hija, de padre a hijo, que es buena, que hace que ese obrero no se sienta solo, sino acompañado y apoyado por la iglesia y ministerio de sus afectos, donde nació, se formó y aún tiene parte de sus afectos
No se puede romper o desconocer la paternidad. Es una realidad que forma parte de nuestro concepto de familia y aun de nuestra historia.
E. La Autoridad Y La Sumisión
Dios está juntando a su pueblo. Llegaremos a ser una ciudad asentada sobre un monte que no podrá esconderse. Queremos estar juntos. Nos amamos. Somos hermanos; queremos servirnos unos a otros. Para que todo esto sea cada día una realidad, hay una gracia especial que es indispensable; es la gracia de un Espíritu SUMISO y SUJETO.
Así lo aprendemos de nuestro Señor Jesús. El anunció la médula de su enseñanza con estas palabras: “Bienaventurado los pobres de Espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” Mateo. 5: 3. Todo lo que sigue de la enseñanza y mandato de Cristo presupone un Espíritu dócil, humilde, y sumiso.
La llegada del reino de Dios a nuestras vidas, pone fin a nuestro individualismo egoísta, e independiente y por ende apunta a acabar con la ANARQUIA. El pueblo de Dios debe ser una comunidad bien coordinada y unida entre sí, en la cual todo vestigio de ANARQUIA, desaparecerá y reinara una sumisión gozosa y voluntaria a la AUTORIDAD DEL SEÑOR.
El hecho de que estamos en el reino de Dios, ya indica que hemos tomado pasos concretos en esta vida de sumisión, hemos tomado su yugo; nos hemos bautizado y ahora queremos adentrarnos en esta gracia para poder relacionarnos con toda la hermandad en el Espíritu de Cristo. Que hermosa es la iglesia cuando se despoja de todo vestigio de altivez y rebeldía y da paso a la mansedumbre y sujeción. Así como la iglesia está sujeta a Cristo, una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante. Efesios: 5:27
Toda área de la vida de la iglesia tiene que estar caracterizada por este espíritu sumiso. Así lo enseña el apóstol Pedro. 1 Pedro 5: 1-11. Primero los mismos lideres o pastores tienen que ser ejemplo. No podemos exigir de otros lo que nosotros no estamos haciendo. No sirviendo, como teniendo señorío sobre la grey. Los jóvenes (v.5) definitivamente deben estar sujetos a los ancianos o mayores en el ministerio. Y luego todos sumisos unos a otros (v. 5 b). La SUMISION rige para TODOS Y PARA CON TODOS. ¡Que diferente que es el mundo de la iglesia!
a). Somos Una Comunidad Bajo Autoridad:
1. Una comunidad comprometida con Jesucristo: es una comunidad compuesta por hombres y mujeres que han hecho un pacto con Cristo. Este pacto es un compromiso total con El, que consiste en reconocerlo como Hijo de Dios y sujetar todo en nuestra vida a su señorío aceptando su palabra como la revelación de Dios para nosotros. Es esencia nuestro compromiso consiste en: UNIRNOS EN CRISTO PARA SEGUIRLE HASTA EL FIN. La comunidad está sujeta a Cristo como el cuerpo a la cabeza. Efesios: 1:22, 23; 5: 23; Colosenses 1: 18.
2. Una comunidad comprometida entre sí: Los miembros de esta comunidad están relacionados e intercomunicados entre sí, como los miembros de un cuerpo. Nuestro compromiso con Cristo, es también un compromiso con la comunidad. No podemos estar unidos a Cristo sin estar unidos a su cuerpo, que es la iglesia. La comunidad como cuerpo debe tener conciencia de sí misma; es decir, debe saber a quién influye.
3. Una comunidad bajo gobierno teocrático: No funciona como una democracia; tampoco está gobernada por un grupo selecto de personas que arrogándose autoridad espiritual ejercen, a su juicio gobierno teocrático, pero que en realidad y en la práctica es autocracia, tiranía que resulta en anarquía, desconociendo deliberadamente los demás ministerios instituidos por Dios en el cuerpo, para ejercer el gobierno teocrático como es la voluntad de Dios. Estos que eligiéndose a dedo-cracia como la máxima autoridad, pretenden someter a sus deseos y caprichos personales a la grey, porque desconocen las escrituras y así, tal vez involuntariamente, se convierten en “mutiladores del cuerpo”.
Teocracia: Es Dios gobernando por medio de los ministerios que EL levanta. Lea Efesios: 4:11-16 Cristo es la cabeza y su autoridad es reconocida por toda la comunidad en forma absoluta e incuestionable. Salmos: 96: 10-13, 97:1, 110:1, 1 Corintios 15: 24-28, Isaías 9: 6-7.
4. La autoridad delegada: Cristo es la máxima autoridad sobre su iglesia. El levanta ministerios a los cuales delega autoridad. Por lo tanto esa autoridad que tienes no es tuya, sino de Cristo. Esa autoridad debe ser ejercida ordenadamente a través de todos los miembros del cuerpo: Efesios 4: 11-16; 1 Corintios 12: 27-28; Tito 1:5; 1 Timoteo 2:2; Colosenses 2:19.
Primero apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, pastores y evangelistas, los que presiden, los que enseñan, hombres fieles a Dios y a los principios bíblicos primordialmente.
5. Todo el cuerpo está unido por coyunturas: Efesios 4: 16; Colosenses 2: 19.
Cada miembro está unido y sujeto al cuerpo de Cristo. Así todo el cuerpo está unido entre sí por las coyunturas. Cada hermano al estar unido a otro y sujeto a la cabeza recibe estos beneficios:
Nutrición: Por medio de la enseñanza, la instrucción, la amonestación, la exhortación, etc.
Protección: Por medio de la oración los unos por los otros, por la comunión, recibe la cobertura del cuerpo.
Formación: Obedeciendo los mandatos que Dios le da por medio de los ministerios y su palabra. Por la convivencia que efectiviza al congregarse con los demás.
b) El Propósito De La Autoridad Espiritual
La autoridad no es un fin en sí misma, sino un medio para lograr un fin. Así como los padres ejercen autoridad sobre sus hijos con el fin de ayudarles en su desarrollo y formación; el ejercicio de la autoridad dentro de la iglesia tiene como propósito la debida edificación de cada miembro del cuerpo. Es decir, el propósito de la autoridad es formar discípulos, enseñándoles a que guarden todas las enseñanzas de Jesús. Pero aquí hay que advertir de un peligro que tendría consecuencias desastrosas, y es el de enseñar solo lo que Jesús dijo.
El peligro es hacer del discípulo un predicador del pastor, porque lo único que hicimos es una copia fiel a la original. Sin personalidad propia, sin palabras propias, sin pensamientos, ni iniciativas propias, fabricamos robots, marionetas que responden a nuestros manipuleos sectaristas. Ese es el peligro que debemos evitar al formar al discípulo.
Para edificar una vida es necesario, con la autoridad bien ejercida, instruir, aconsejar, ordenar, corregir, consolar, etc. 1 Timoteo 2:2; 3: 14-17; 4: 1-4; Tito 2: 11-15; 3: 8-11.
Resulta imposible edificar a alguien que quiere estar bajo autoridad. Antes de desecharlo, hay que averiguar la causa de esa rebeldía. Porque puede ser que, por razones que ignoramos, esa rebeldía sea no contra la autoridad constituida por Dios, sino contra la aplicación o forma de ejercer esa autoridad. 1 Pedro 5: 2-3
El único motivo valido delante de Dios para ejercer esa autoridad es la de SERVIR a nuestros hermanos. Debemos ejercer la autoridad con espíritu de servicio y no con espíritu de señorío. Nunca la ambición a lo material, o el poder, debe tener prioridad para ejercer nuestra autoridad.
Cuando nuestra intención al ejercer autoridad es servicio, nos liberamos de inhibiciones y complejos y ejercemos autoridad con mayor firmeza, con sano espíritu y evitaremos abusos y extravagancias. Marcos 10: 42-45; Juan 13: 13-15.
El ejercicio de la autoridad delegada por Cristo, implica vivir en el temor de Dios, con Espíritu humilde. Toda autoridad legítima, proviene de Dios. Lo demás es usurpación.
c). La Naturaleza de la Autoridad Espiritual
1. La autoridad espiritual no es impuesta, sino reconocida.
La autoridad no es un derecho que debemos exigir de los demás. No se puede imponer a nadie, con amenazas, persecuciones, presiones, calumnias, etc., a que se sujete. Como es una autoridad delegada por Dios, no quiere gobernar sobre ninguno que no quiere ser gobernado; esta debe reflejar el mismo carácter de la autoridad divina. Dios no quiere gobernar sobre nadie que no va a reconocer su autoridad. 1 Samuel 8: 4-9. Esto es un principio fundamental bíblico que haríamos bien en tenerlo en cuenta. El individuo se someterá y se sujetará a la autoridad delegada por Dios, en tanto y en cuanto vea que es autoridad es RESPETUOSA de la persona y de la obra que realiza. No olvidemos que Dios jamás obligo a nadie a someterse y sujetarse a su autoridad.
De una vez por todas debemos aprender a convivir con aquellos que disienten con nuestros puntos de vista.
Cuando alguien quiere imponer autoridad, usando medio de presión o coacción, es porque el mismo tiene duda con respecto al origen de esa autoridad.
Si viene de Dios, será reconocida. Si es de los hombres, será resistida de la misma manera que cuando el cuerpo sufre una herida, las defensas organizas vas a combatir al germen intruso hasta expulsarlo o matarlo.
2. La autoridad espiritual proviene del desarrollo y la madurez ministerial. A medida que nos vamos conociendo en la convivencia, va surgiendo gradualmente el reconocimiento a la autoridad.
3. ¿Cuáles son los elementos que establecen y sostienen la autoridad espiritual?
- La revelación y conocimiento espiritual de Cristo. Efesios 1:17; 3:3-5
- La gracia o el don otorgado por el Señor. Efesios 4:11; 1 Corintios 12:28
- El llamamiento, la comisión y la unción. Romanos 1:1; Marcos 3:13-15
- La sujeción: El que no está sujeto a la cabeza y al cuerpo no puede ejercer autoridad. Mateo 8:9.
- Los frutos del ministerio. 1 Corintios 9:1-2.
Estas cosas conjuntamente son las que establecen, confirman y mantienen nuestra autoridad espiritual. Hay distintos grados de autoridad en el cuerpo de Cristo, según tengamos estos elementos presentes en nosotros en mayor o menor grado.
d) LA SUMISION
- El diccionario lo define como: “acción o efecto de someter o someterse”. Y de someter dice: Sujetar, subyugar, dominar, vencer.
- En Efesios 5:21 dice: “Someteos unos a otros…” Mientras que la palabra SUJECIÓN lo define así: “acción de sujetar o mantener”.
- Para que no haya confusión en los conceptos, es bueno aclarar que la Biblia nos manda “someternos unos a otros” para una normal y sana convivencia dentro del cuerpo. Pero también nos manda sujetarnos a las autoridades delegadas por Dios para nuestro alimento y crecimiento dentro del cuerpo. Debemos someternos voluntariamente y sujetarnos cuando reconocemos a nuestra autoridad delegada por Dios y no impuesta por el hombre. Dentro de la iglesia no hay imposición de autoridad; hay reconocimiento de ella.
Veamos algo más sobre sumisión:
Sumisión es dar obediencia inteligente a una autoridad establecida. No es una mera obediencia exterior, sino la exteriorización de un espíritu sumiso.
Como la iglesia está sumisa a Cristo, todos los aspectos de la sumisión en la Iglesia deben convergir hacia la sumisión a Cristo.
Sumisión a Cristo significa:
1. Sumisión a la palabra de Dios: Juan 15: 10; Mateo7: 24; 28: 20.
Cristo expresa su voluntad a través de su palabra (someternos a Cristo equivale someternos a sus enseñanzas). Nadie puede decir que está sujeto a Cristo, sino se sujeta a su palabra. Podemos señalar estos dos aspectos de la palabra de Dios.
Palabra universal y eterna. Que son el KERIGMA y LA DIDAQUE. Se refiere aquí a todo el consejo de Dios, el cual es para todos los hombres en todos los tiempos. 1 Timoteo 3: 14.
La palabra circunstancial o particular es la que nos llega mediante la guía del Espíritu Santo y nunca contradice la anterior. Conviene que sea juzgada y confirmada por dos o tres testigos.
2. Sujeción a los pastores de la grey: Hebreos 13: 17; 1 Timoteo 5: 17; 1 Pedro 5: 5.
Los pastores o ancianos nos transmiten la palabra de Cristo. Teniendo mayor gracia, experiencia conocimiento y crecimiento en el Señor. Nos enseñan y aconsejan en la voluntad de Dios. Mientras nos transmiten las enseñanzas de Cristo consistentes en mandatos claros y de acuerdo a la centralidad de la Biblia, nuestra sujeción en absoluta. Cuando nos aconsejan no conforme a la palabra y el buen sentido espiritual, es relativa. San Pablo distingue estos dos aspectos cuando dice: “Esto dice el Señor” y “Esto digo yo”. 1 Corintios 7: 10-12. Con todo haremos bien en sujetarnos cuando nos aconsejan por obediencia siempre y cuando no esté en juego valores espirituales, afectivos, familiares o el consejo esté en desacuerdo a las enseñanzas de la palabra.
3. Sumisión los unos a los otros: Efesios 5: 21; 1 Pedro 5: 5
Según estos versos hay una sumisión mutua en el cuerpo de Cristo: “todos sumisos los unos a los otros”. Esto realmente hermosea la casa de Dios y la resguarda de establecer una jerarquía intocable, absolutista que se pueda arrogar una autoridad tiránica. Todos los hermanos tienen acceso a todos los demás hermanos, en la casa de Dios para decirle algo de parte del Señor o simplemente darle un buen consejo o una sana advertencia. Dios da gracia a los humildes.
e) Los Alcances Del Ejercicio De La Autoridad Espiritual
1. Para comunicar las enseñanzas de Jesucristo, y de los apóstoles y vigilar su cumplimiento. Hechos 2: 42.
2. Para tomar decisiones sobre la buena marcha de la iglesia.
3. Para aplicar la disciplina en la iglesia. 1 Timoteo 3: 14-15; 1 Corintios 5: 1-13
4. Para determinar la aplicación de los principios bíblicos a las circunstancias contemporáneas. Por ejemplo sobre los temas como las drogas, el aborto, etc. Sobre los cuales la Biblia no especifica concretamente.
f). Los Frutos De La Sumision Y Sujecion:
Paz, orden y armonía en el cuerpo de Cristo.
Edificación y formación de vidas. Efesios 4: 11-16.
Unidad y salud en la iglesia. Salmo 133.
Cobertura y protección espiritual.
Nota Sobre Abuso De Autoridad
Somos conscientes de que se puede caer en abusos o excesos indebidos en el ejercicio de autoridad. Como por ejemplo: las orientaciones arbitrarias; exigir en base a caprichos personales; hacer demandas impropias; querer imponerse sobre la personalidad de otros; ser coercitivos; obras en la carne; obligar a apoyar un proyecto personal o puramente humano. Todo lo cual es contrario a la conducta acorde con el Espíritu y enseñanza de Cristo.
Es entonces conveniente recordar que todo hermano que ejerce autoridad espiritual, lo hace en el nombre de Cristo; lo cual significa en el espíritu de Cristo y departe de Cristo; por lo tanto no debe guiarse por sus propias opiniones, sino por la voluntad del Señor. Atribuir a Dios nuestros propios pareceres, es una ofensa grave y puede causar mucho daño a otras personas.
El trato de Cristo con sus discípulos es un ejemplo rector para nosotros. El ejercía autoridad sin ser coercitivo, y con sus enseñanzas procuraba formarlos de modo que ellos pudieran desarrollar buen criterio y juicio propio. Una parte importantísima del entrenamiento en el discipulado cristiano es ayudar a los discípulos a desarrollar buen criterio de modo que estén capacitados para evaluar y juzgar las circunstancias y situaciones específicas a fin de adoptar la decisión o conducta adecuada.
La autoridad debe ser siempre ejercida dentro de un marco de pluralidad, donde las decisiones o juicios de uno pueden ser ratificados o rectificados por los demás hermanos. El tipo de relación plural además permite a cualquiera que tenga dudas o conflictos legítimos el recurso de tener el derecho de apelar.
Como no debe haber anarquía en el pueblo de Dios, tampoco debe haber imposiciones arbitrarias. Es necesario que el que ejerza autoridad, debe estar bajo autoridad. Es decir sumisos a Cristo, la cabeza, pero sujetos al ministerio instituido por Cristo. De esta manera habrá garantía y supervisión.
Cuando la autoridad es ejercida en el Espíritu de Cristo, habrá armonía en el cuerpo de Cristo.
Usa la autoridad que Cristo te dio. No abuses de ella, porque darás cuenta a tu Señor.
Algunos Apuntes Como Resumen
Debemos decir que la iglesia es la comunidad de personas dispuestas a ser gobernadas por Dios, mediante la autoridad delegada por Dios a la iglesia.
La conversión de un cristiano consiste en la decisión voluntaria que hace cualquier inconverso para someterse al gobierno de Dios; dejando sus propios caminos. Morir a su vida antigua y naciendo en el reino de Dios y recibiendo de Cristo el poder para seguirle.
Nadie puede ser parte del cuerpo de Cristo, sino funciona dentro de él, en sumisión y realizando un trabajo unido a sus hermanos, Dios quiere hacer de su iglesia un pueblo unánime y no un conjunto de solitarios espirituales.
El sello autentico de todo cristiano es un espíritu manso y humilde que reconoce autoridad y está dispuesto a ser moldeado a la imagen de Cristo Jesús.