El Proceso de la Visión

Una Visión Para Llenar El Mundo Con El Evangelio

Hoy en día hay muchas organizaciones o denominaciones que predican el Evangelio. Cuando hablamos de llamamiento de enviar obreros o como se sostiene el obrero, la mayoría dice nosotros creemos igual pero en la práctica sabemos que no es así.

Permítame hacer un comentario sin entrar en muchos detalles; Un hombre de Dios llamado Samuel Enoc Sorensen era profesor del Instituto Bíblico y Superintendente de la Asamblea de Dios. Con una carga en su alma veía que muchos estudiantes salían graduados y se iban a trabajar a las fábricas o volvían a sus hogares y se dedicaban a otras cosas, porque la organización no tenía fondos suficientes para mandar y sostener financieramente al obrero.

Samuel, un varón al que Dios le estaba hablando de una manera diferente, veía los campos, los pueblos o ciudades, pero llegaba el fin del año del seminario y apenas unos cuantos de los 80 o 90 estudiantes graduados se dedicaban a la obra del Señor. Cuando compartía su carga le contestaban que el presupuesto no alcanzaba para enviar muchos obreros u otro argumento que todavía existe en aquellos que la visión no ha sido clara.

Su corazón se desgarraba cada día más y ya no podía con tanta carga Dios en sus oraciones le estaba iluminando para que viera la forma bíblica que siempre había existido pero que no la veían.

Un día compartió su carga con el Directorio de la Asamblea presbíteros y pastores de la Asamblea de Dios, pero nadie lo entendió le dijeron que estaba loco. Fue así que un tiempo después el Siervo de Dios envuelto en la visión que llevaba en su alma se atrevía a dar un paso fuera de la Organización y gritar la visión que era más fuerte él. Ahora había llegado el momento de desafiar a Dios, si era Él, que lo había hablado o todo era una ilusión.

El, junto a su familia, solo en la ciudad de Mar del Plata empezó desde abajo, alquiló un terreno en la calle San Juan y Colon, puso una carpa vieja que tenía y comenzó a predicar el evangelio. Pasaron luchas muy fuertes, sus hijos eran chicos acostumbrados a tener de todo y de pronto debían esperar toda la provisión del Dios que lo había llamado. No fue fácil pero Dios le dio la fuerza para seguir adelante. Ya en el año 1961 realizó la primera conferencia con la pequeña congregación que tenía y allí en la carpa vieja se unieron a él los siervos de Dios con quienes luego fundaría el Movimiento Cristiano y Misionero. En esta conferencia la zarza estaba ardiendo y muchos se acercaron para luego ser enviados a distintos puntos del país. Han pasado muchos años y muchos países, pueblos y ciudades han sido alcanzados con esta visión maravillosa.

El Pastor Samuel Enoc Sorensen Pagó un precio muy alto y no le importó su título, lo que era, ni a quien pertenecía, pero obedeció a Dios antes que a los hombres. A Dios, sobre las cosas y a él, le debemos la claridad y la sencillez y la verdad de esta visión que hoy vamos a compartir y que es tan cara a nuestra alma.

Toda casa espiritual que nace en el corazón de Dios, tiene una visión, como así también una misión, las cuales fueron dadas por Dios, para alcanzar la ciudad e impactar las naciones. Cada creyente, líder, obrero o pastor de esta familia necesita conocer a fondo la visión como así también la misión, y los principios, que Dios ha dado a esta casa no sólo para aprenderlas y no distraernos o desenfocarnos del objetivo, sino también para enseñarlas a otros.

Y Jehová me respondió. Y dijo: escribe la visión, y declárala en tablas, para que con el que le hiere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentira; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. Habacuc 2:2-3.

El Movimiento Cristiano Misionero Maranatha tiene una ¡Visión en Acción! No es lo mismo una visión, que una "visión en acción". La visión en acción implica no sólo conocerlas sino también creerla, interiorizarla y vivirla. Nuestro lema es: “Visión, Fe y Acción”

El Proceso De La Visión

Una visión divina no se cumple de un día para otro, sino que conlleva un proceso, y no se puede hacer de manera natural o con fuerza humana todo requiere la intervención del poder sobrenatural del Espíritu Santo. Las distintas áreas o etapas del proceso de esta visión son las siguientes:

Evangelizar

Es aquella etapa del proceso de la visión en la que ganamos almas para Cristo. La pasión evangelistica es tan fuerte, que dio el nombre a la iglesia: “Centro Evangelistico” entendiendo que es un Centro de irradiación del mensaje del evangelio.

Nuestro evangelismo es sobrenatural, pues no sólo predicamos la palabra y testificamos sino que también manifestamos pruebas del poder de Dios a través de milagros, sanidades palabra profética, de ciencia, etc.

“Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que le seguían. Amén. Marcos 16:20.

Afirmar

Es aquella etapa del proceso de la visión mediante la cual se cimienta, asegura, consolida la decisión del nuevo creyente y se le da el seguimiento apropiado hasta que desarrolle los fundamentos básicos de su nueva vida en Cristo, para que luego forme parte de un grupo de discipulado.

La primera semana es vital para visitar al nuevo creyente, ya que es el tiempo en que se afirma su decisión por Cristo.

Si no se le da seguimiento, pudiera perderse la decisión que tomó esa alma por Jesús.

“Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven”. Lucas 8:12.

Discipular

¿Por qué el discipulado?

Fue por medio del discipulado que Jesús transformó y cambió la historia universal. El discipulado es el mayor principio de su ministerio y de su vida. Además, el discipulado es un mandato; es una misión que Jesús encomendó a cada creyente.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Mateo 28:19.20.

Es por medio del discipulado que las personas son transformadas en su vida personal y dejan de ser creyentes para convertirse en verdaderos líderes. Esta transformación incluye: espíritu, alma, cuerpo, familia y todo lo que compone la vida del discípulo y su entorno.

¿Qué es Discipular?

Discipular es adiestrar, enseñar, equipar, madurar y preparar a los creyentes para la obra del ministerio; para que lleguen a ser verdaderos discípulos del Señor y obreros del Reino de Dios. Cuando el discípulo entiende que tiene un genuino llamado al ministerio, comienza su preparación a tiempo completo para dedicarse íntegramente al servicio de Dios. (Esto lo explicaremos más adelante en los pilares de la visión).

Aquí debemos diferenciar entre los discípulos que Jesús tenía todo el tiempo con Él (los doce) y, los discípulos que vivían en sus casas con sus familias, que tenían su trabajo secular, pero que dedicaban parte de su vida para servir a Dios a medio tiempo (los setenta) Lucas 10.

La palabra discípulo se origina en el término disciplina. La disciplina es una virtud que no puede faltar en un buen discípulo. Un discípulo es un aprendiz o un estudiante que está bajo disciplina, la cual comienza cuando éste pone en orden sus prioridades, en cuanto al servicio, devoción a Dios, al crecimiento espiritual y familiar.

Enviar

La última etapa del proceso de la visión es enviar a ese discípulo a poner en práctica lo que ha aprendido discipulando a otros. Son enviados dentro de la iglesia local equipados con el poder y los dones necesarios para extender el reino de Dios por medio de desarrollar cada una de las tareas que se le encargan. También, a medida que crecen espiritualmente, pueden ser promovidos y enviados según el llamado que Dios tenga para su vida.

La visión de Dios

Dios te ha escogido y te está llamando a que cumplan con la visión de su corazón. En el ministerio terrenal de Jesús, el llamó personalmente a sus discípulos. Pero en la era del Espíritu Santo, esta tarea la hace Él mismo. Hablándonos de muchas maneras y a veces en forma muy natural. Lo hace a través de la palabra que arde en nuestros corazones a través de sueños y visiones, a través de un sentir inexplicable en nuestro ser interior, o incluso a través del consejo apostólico de nuestros mayores.

“Había un fuego ardiendo en mi interior, quise soportarlo y no pude” Jeremías 20:9

Que grandioso es saber que el Señor hoy mismo sigue llamando. Aún está esperando vidas que digan ¡Si Señor! Estoy dispuesto Envíame a mí.

Si sientes que el Señor te está llamando, no te quedes inmóvil, ponte en marcha. No dejes que se enfríe el llamado, ni lo dejes para más adelante. Hoy es el día, dile hoy al Señor... yo quiero cumplir tu visión.

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