“Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.”
— Habacuc 2:2Para el Movimiento Cristiano Misionero Maranatha, la vida cristiana no consiste solamente en escuchar la Palabra de Dios, sino en creerla, vivirla y ponerla en acción. Dios llama a su Iglesia a tener una visión clara, una fe firme y una disposición permanente para trabajar en la extensión de su Reino.
Por eso podemos resumir nuestro caminar en tres palabras sencillas pero poderosas:
VISIÓN para saber hacia dónde vamos.
FE para creer que Dios lo hará.
ACCIÓN para levantarnos y hacerlo.
1. Visión: Ver Lo Que Dios Quiere Hacer
La visión espiritual es mirar más allá de las circunstancias presentes y comprender el propósito de Dios. Una iglesia con visión no se conforma con lo que ya alcanzó. Mira hacia adelante, piensa en nuevas vidas, nuevas familias, nuevas comunidades y nuevos lugares donde todavía es necesario anunciar a Jesucristo.
Dios le dijo al profeta Habacuc:
“Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.”
— Habacuc 2:2La visión debe ser clara para que todo el pueblo pueda comprenderla y caminar en una misma dirección.
Nuestra visión no está limitada a las cuatro paredes del templo. Miramos barrios, comunidades, pueblos, ciudades y naciones como campos preparados para la evangelización.
Jesús mismo enseñó:
“Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.”
— Juan 4:35Donde otros solamente pueden ver dificultades, la Iglesia debe aprender a ver oportunidades para predicar, servir, ayudar y transformar vidas mediante el poder del Evangelio.
2. Fe: Creer En Lo Que Dios Ha Prometido
Tener visión no es suficiente. Necesitamos fe.
La fe nos permite avanzar aun cuando todavía no vemos el resultado. Nos enseña a confiar en Dios cuando los recursos son pocos, cuando aparecen dificultades o cuando humanamente parece imposible alcanzar aquello que está delante de nosotros.
La Biblia declara:
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
— Hebreos 11:1El Movimiento Cristiano Misionero ha aprendido que muchas obras comienzan pequeñas. Una oración, una familia, una reunión sencilla o un pequeño grupo de creyentes puede convertirse, con el paso del tiempo y la bendición de Dios, en una congregación que alcance a muchas personas.
Por eso nuestra confianza principal no está en nuestras fuerzas, capacidades o recursos. Nuestra confianza está en Dios.
Jesús dijo:
“Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”
— Marcos 9:23La verdadera fe nos lleva a orar, perseverar y continuar trabajando aun cuando todavía no podemos ver todo aquello que Dios hará.
3. Acción: La Fe Tiene Que Producir Obras
La visión nos muestra el camino y la fe nos impulsa a creer, pero debemos dar un tercer paso: entrar en acción.
La Biblia enseña:
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”
— Santiago 2:17No podemos solamente decir: “algún día evangelizaremos”, “algún día iremos a las comunidades”, “algún día ayudaremos a las familias” o “algún día levantaremos nuevas obras”.
Hay un momento para orar y también hay un momento para levantarse y trabajar.
Acción significa salir a evangelizar, visitar familias, orar por los necesitados, enseñar la Palabra, formar nuevos creyentes, apoyar a los misioneros, abrir nuevos lugares de predicación y servir al prójimo.
Jesús no solamente enseñó a sus discípulos; también los envió:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
— Marcos 16:15La Gran Comisión contiene una palabra que exige movimiento: ID.
La Iglesia fue llamada para salir.
Visión Sin Acción Es Solamente Un Deseo
Podemos tener grandes proyectos y hermosos sueños, pero si nunca comenzamos, permanecerán solamente como buenas intenciones.
Visión sin fe produce temor.
Fe sin acción produce estancamiento.
Acción sin visión produce desorden.
Pero visión, fe y acción producen avance.
Nehemías recibió una visión cuando conoció la situación de Jerusalén. Oró, creyó en Dios y finalmente tomó una decisión:
“Levantémonos y edifiquemos.”
— Nehemías 2:18Ese debe ser también el espíritu de una Iglesia misionera: levantarnos y trabajar juntos.
Ganar Y Fortalecer
Dentro de la visión del Movimiento Cristiano Misionero Maranatha tenemos una responsabilidad fundamental: Ganar y Fortalecer.
Ganar significa alcanzar nuevas vidas para Jesucristo. Evangelizar al que todavía no conoce al Señor, buscar al perdido y llevar esperanza donde existe necesidad.
Jesús dijo:
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
— Lucas 19:10Pero nuestra tarea no termina cuando una persona recibe a Cristo.
También debemos Fortalecer.
Fortalecer significa enseñar la Palabra, acompañar al nuevo creyente, ayudarlo a crecer espiritualmente, integrarlo a la Iglesia y prepararlo para que también pueda servir y alcanzar a otros.
Así se forma una Iglesia fuerte, madura y multiplicadora.
Cada Creyente Tiene Una Misión
La obra de Dios no pertenece solamente al pastor, al evangelista, al misionero o a los líderes. Cada creyente puede hacer algo para el Reino de Dios.
Unos pueden predicar.
Otros pueden enseñar.
Otros pueden visitar.
Otros pueden cantar y adorar.
Otros pueden interceder.
Otros pueden ayudar al necesitado.
Otros pueden aportar para las misiones.
Pero todos podemos servir.
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros.”
— 1 Pedro 4:10Cuando cada miembro comprende su responsabilidad, la Iglesia deja de ser solamente un lugar donde las personas se reúnen y se convierte en un pueblo en movimiento.
Una Visión Misionera
La visión misionera nos lleva más allá de nuestra congregación local.
Jesús declaró:
“Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
— Hechos 1:8Nuestro Jerusalén puede ser nuestra familia y nuestra comunidad. Nuestra Judea puede representar nuestra región. Samaria puede representar aquellos lugares más distantes y difíciles. Y “hasta lo último de la tierra” nos recuerda que el Evangelio no tiene fronteras.
Por eso debemos pensar siempre en alcanzar uno más.
Una persona más.
Una familia más.
Una comunidad más.
Un pueblo más.
Una nación más.
Una Iglesia Que Ora Y También Trabaja
Dependemos completamente del Espíritu Santo. Sin su presencia y poder, nuestros esfuerzos humanos son insuficientes.
Jesús dijo:
“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos.”
— Hechos 1:8Por eso oramos antes de actuar, oramos mientras trabajamos y seguimos orando después de haber trabajado.
Pero nuestra oración debe producir obediencia.
Pedimos a Dios que salve vidas y salimos a evangelizar. Pedimos que restaure familias y nos acercamos a ellas. Pedimos nuevas iglesias y comenzamos nuevos lugares de predicación.
Eso es FE EN ACCIÓN.
Nuestro Compromiso
Como Movimiento Cristiano Misionero Maranatha queremos continuar siendo una Iglesia que mira hacia adelante.
Tenemos VISIÓN, porque sabemos hacia dónde Dios nos está llamando.
Tenemos FE, porque creemos que Dios puede abrir puertas donde aparentemente no existen.
Entramos en ACCIÓN, porque entendemos que llegó el tiempo de trabajar.
No queremos ser solamente espectadores de lo que Dios está haciendo. Queremos ser instrumentos en sus manos.
Mientras exista una persona que necesite conocer a Jesucristo, todavía tendremos una misión.
Mientras exista una familia que necesite restauración, tendremos trabajo que realizar.
Mientras exista una comunidad donde todavía no haya llegado el mensaje del Evangelio, tendremos un lugar hacia donde avanzar.
Visión, Fe Y Acción
Ver con los ojos de la fe.
Creer en las promesas de Dios.
Actuar obedeciendo su llamado.
Porque una Iglesia con visión mira hacia adelante; una Iglesia con fe cree en lo imposible; y una Iglesia en acción se levanta, trabaja, evangeliza y cumple la Gran Comisión.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
— Filipenses 4:13Movimiento Cristiano Misionero Maranatha
Ganar • Fortalecer • Avanzar
Visión para mirar. Fe para creer. Acción para conquistar vidas para Cristo.